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18/05/2016 Comentarios (0) Desarrollo personal, Extras

¿Porque nuestros deseos no se hacen realidad?

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Los milagros y el merecer

Mi abuela solía decir “no pidas eso malo porque en el cielo hay un Angelito que todo el tiempo dice amén, y si coincide con tu pedido, lo cumple”
En la biblia se sostiene “pedíd y se os dará”
La metafísica habla del pensamiento positivo, de que creas la realidad con la mente.
El libro Un Curso de Milagros sostiene “declara quien eres y reclama tu herencia”.
En cientos de libros se habla de cómo el cosmos conspira hacia lo que nosotros queremos.

La pregunta es, ¿porque nuestros deseos no se hacen realidad? y la respuesta pereciera venir envuelta en otra pregunta como: Realmente ¿Sentimos que nos lo merecemos??
¡Porque esa es la clave! Reclamar, pedir, solicitar lo que merecemos. ¡Y merecemos solo lo bueno y lo mejor! no otra cosa, y en todo orden de la vida. En lo material, es un tema, pero también lo es en el amor, en las relaciones, en lo que sea que nos rodee, afecte o incumba.
¿Es lo mismo querer, que sentir que lo merecemos? No, absolutamente No. Querer es una declaración de carencia, pero dejémoslo para otro post a eso, al igual que ya hablaremos de la aceptación.
Sentir el merecimiento es un acto de amor interno. Es un acto de amor profundo de nosotros con nosotros mismos. Es amarnos tan profunda y sanamente, que al conectarnos con nuestra fuente, pónganle el nombre que quieran Dios, cosmos, divinidad, etc., sabemos y sentimos, (sobre todo esto último), que todo lo bueno ya está decretado.

No hay transformación posible, sin la elección del individuo. No hay milagro posible sin la elección del individuo.

¿Y sentir esto es fácil? !NO!… !O si! ¿Quién puede definir que algo es fácil o difícil?
Solo sé, que sentir ese merecimiento es un trabajo individual e introspectivo.

¿Pueden ayudar ciertas terapias? ¡Si claro, y mucho!.
Pero lo que más ayuda, es la clara determinación y las consecuentes acciones a realizar, para encontrar esa charla interior. Esa en la que se debate el consiente con el inconsciente. El deber ser (el mandato), con el quiero ser (la elección).
No hay transformación posible, sin la elección del individuo. No hay milagro posible sin la elección del individuo.
¿Y esa elección es consiente? Al principio no, pero si se trabaja sí. Y es necesaria que sea consiente. Es necesaria que la veamos, que sepamos y aceptemos su existencia, para sabernos protagonistas y responsables de lo bueno y de lo malo que pasa en nuestras vidas, para saber que hay mucho en lo que podemos intervenir, para transformar nuestra realidad.

Lic. Emanuel Quadri

 

 

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