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25/03/2015 Comentarios (0) Desarrollo personal

Conectarse con las emociones

Conectarse con las emociones (primer escrito)

El Camino a las emociones

Hace un  tiempo que estoy considerando hablar, de esta expresión “conectarse con las emociones”. Mientras lo escribo, se me viene a la cabeza la expresión de conectarse con el sentir, algo me remitió a la extensión de mis brazos y el sentir en ellos (no sé por qué).

Llegan a mi cabeza imágenes, diversas imágenes de sanos discursos recientemente escuchados, donde hablan de la importancia de asumir que nosotros somos los que estamos en Dios y no Dios en nosotros. ¡Que interesante!

Sigo analizando y siento: OK, somos lo que generamos, entonces, somos nosotros, aun a la distancia los que generamos eso.

Es decir. Si Dios es amor eso quiere decir que estamos en el amor.

Y de ahí surge la parte mental que me dice, pero ¿y el sufrimiento? ¿No estamos a veces en el sufrimiento? – Si, estamos en el sufrimiento, y Dios también está ahí.

Cuando escribo estas cosas, hay un pensamiento que siempre me llega de forma recurrente y son los torturados, los niños abusados o golpeados, mal tratados e indefensos de otras partes del mundo. ¿De otras partes? ¿Es necesario que me vaya lejos?

Sigo analizando y siento: OK, somos lo que generamos, entonces, somos nosotros, aun a la distancia los que generamos eso.

A ver, recapitulemos. Vivimos en un mundo, un universo, en el que nosotros somos parte y estamos profundamente unidos y dentro de él. No somos una cosa independiente. Por el contrario, somos una parte y una parte fundamental.

Entonces nuestra mente genera una parte (solo una parte) de esa realidad.  Si seguimos la lógica de “Pienso, luego existo”, estamos afirmando que está antes el pensamiento que la materia. (Algo parecido se habla en libros como Un curso de Milagros, o Conversaciones con Dios, donde se afirma al pensamiento como creador).

Por ende, ¿somos responsables de lo que le sucede a un niño o del sufrimiento de otro? NO, responsables no, (porque responsabilidad es la capacidad de dar respuesta). ¿Somos causa? SI, yo creo que sí, desde nuestra conciencia colectiva.

Pero atención, entonces lo mismo pasa con la felicidad, la alegría y el bien estar. Es decir, también somos causa de eso en nuestros hermanos (no quiero sonar a pastor, ni religioso, solo me nació escribirlo así, y elijo no borrarlo. Si el pensamiento es que somos parte, me deriva en que somos hermanos).

Volviendo, somos causa de lo bueno, somos causa de lo malo.

Ok, ahora pienso y voy al principio. ¿Qué tiene que ver esto con unirnos a nuestros sentimientos? ¿Qué tiene que ver con aceptar nuestro sentir?

Que nuestro sentir, entiendo yo, por naturaleza es amoroso, y lo que busca es amor, paz y sanar. Entonces. Si dejamos de lado los cálculos, las especulaciones que en definitiva, son las proyecciones que lanzamos al universo a través del pensamiento, solo nos queda el amor y el sentir. En conclusión, eso lanzaremos a nuestro mundo (primero), eso llegará a el universo.

¿Y cómo eso nos afecta en nuestra vida cotidiana? En una mejor relación con nosotros mismos, supongo yo (y es algo que ando viviendo últimamente). Por ende, en una mejor relación con los demás. Y desde la premisa de que todo lo que recibimos es lo que damos, y todo lo que damos es y será lo que recibiremos, démonos una conexión de máxima potencia con nuestros sentimientos, y recibiremos entonces una enorme potencia desde la sentimientos ajenos. Démosle, autoridad a los sentimientos felices e incorporemos los no tan felices, ya que ellos son parte del todo.

Reconciliémonos con el sentir y aceptemos al EGO, diciéndole, “Sé que existís, sé que estás y estarás;  lo que yo elijo como fuente de decisiones es mi sentir. Y como estoy seguro de que mi andar solo viene desde el sano amor, todas las acciones a las que ellos me guiarán, serán desde ahí y hacia ahí”.

¡Brindo por las emociones!! Que de un solo tirón me ayudaron a escribir estas palabras!

¡Buen fin de semana para todos!

Lic: Emanuel Quadri

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